Inicio › Método de revisión

Método de revisión

Lectura: 4 min

En Guía Articular no hace falta fiarse de nuestra palabra: cada afirmación lleva su fuente al lado. En esta página contamos con qué criterio elegimos esas fuentes, qué no publicamos y qué hacemos cuando nos equivocamos. Cómo queda todo eso aplicado se ve en la página principal sobre suplementos para las articulaciones.

Un «no funciona» se publica igual que un «funciona»

Es la regla que más nos importa. Si una revisión con miles de participantes concluye que un ingrediente no rinde mejor que el placebo, ese resultado ocupa en el artículo el mismo sitio que ocuparía uno favorable. Un dato negativo también informa. Muchas veces es el que te ahorra un bote que no ibas a necesitar.

Con las zonas grises hacemos lo mismo. Si la evidencia es escasa o se contradice, el texto lo dice, aunque el párrafo quede menos redondo.

La dosis del ensayo, al lado de la del envase

Cada estudio citado va con la dosis exacta que se usó en él. Así puedes ponerla junto a la del envase que tienes en la mano y ver si se parecen.

Cuando una marca no publica cuánto lleva de cada ingrediente, lo señalamos. Sin esa cifra no hay comparación posible, y es mejor saberlo antes de pagar.

Tres escalones de prueba

Para saber si un ingrediente sirve buscamos en este orden, del escalón que más pesa al que menos:

Escalón Qué incluye Por qué cuenta
Primero Revisiones Cochrane y metaanálisis Juntan muchos ensayos, y de ahí sale la certeza real de un efecto
Segundo Ensayos clínicos aleatorizados sueltos Se citan con su número de pacientes y su duración, no solo con el titular
Tercero Guías clínicas, fichas técnicas y dictámenes oficiales La Guía de Buena Práctica Clínica en Artrosis del Consejo General de Colegios Oficiales de Médicos, las fichas técnicas de la AEMPS, los dictámenes de la EFSA y los datos de la Sociedad Española de Reumatología o del Ministerio de Sanidad

En ningún escalón entran el folleto del propio producto, los testimonios de compradores ni los «estudios» que una tienda menciona sin enlazar.

Cartílago, artrosis y artritis: lo que ningún texto de aquí promete

Somos una redacción. No fabricamos nada ni pasamos consulta. Ningún suplemento para las articulaciones tiene una declaración de salud autorizada por la EFSA, así que contamos lo que midió un ensayo y nunca que «un producto cura». El Reglamento (CE) 1924/2006 fija lo que puede prometer una etiqueta, y ese mismo listón lo aplicamos a lo que escribimos.

Por eso hay frases que no vas a leer en el sitio:

  • Que un suplemento «regenera el cartílago» o «cura la artrosis». Ningún fabricante puede afirmarlo legalmente en la Unión Europea, y no lo vamos a decir por él.
  • Una dosis diaria «recomendada» inventada por nosotros. Una pauta general sin conocer a la persona es adivinar, no informar.
  • Un diagnóstico. Explicamos qué señales vigilar; decidir qué tienes le toca a quien te explora.
  • Una enfermedad con seguimiento médico, como la artritis reumatoide, presentada como si un complemento alimenticio pudiera llevarla.
  • Cuentas atrás, «solo quedan X unidades» o comparaciones que inflen los defectos de un producto de la competencia.

Quién escribe, quién cobra y cuándo se corrige

Los artículos los firma la Redacción de Guía Articular, con las fuentes de cada página a la vista. No ponemos nombres de médicos ni de especialistas que no han escrito el texto; quiénes somos lo contamos en sobre la guía.

Algunos enlaces son de afiliación. Si compras a través de ellos, el vendedor puede pagarnos una comisión y a ti no te cuesta más. Esa comisión no mueve la valoración: la valoración sale de los estudios citados, también cuando la conclusión deja mal a la marca. La relación comercial está explicada en el aviso legal.

Cada artículo muestra su fecha de publicación y la de su última actualización. Basta un estudio nuevo, o un error que alguien nos señale desde la página de contacto, para corregir el texto. La evidencia médica cambia, y un sitio que no se pone al día deja de servir.